De momento, todo va bien.
Todo va bien,
mientras seguimos forjando esos castillos en el aire,
ladrillo a ladrillo se hacen más grandes las atalayas, y con ellas nuestro hambre.
El problema emerge cuando la nube sobre la que está nuestro castillo
se precipita con sus duchas sobre la tierra que ambos pisamos. Esa tierra real,
seca e innegable,
de la que somos esclavos y habitantes.
Y siendo concreta no es eso lo que me parte en dos;
la traba es que no entiendo porque si llueve,
y empiezan a brotar raíces a unas posibles enredaderas, que se entrelazaran para homologar una escalinata que se abre camino y nos invita a alzarnos del suelo, lejos de las mentes uniformes que... francamente, no entienden nada de nuestra fortaleza vaporosa... a ti,
a ti te entran los vértigos.
mientras seguimos forjando esos castillos en el aire,
ladrillo a ladrillo se hacen más grandes las atalayas, y con ellas nuestro hambre.
El problema emerge cuando la nube sobre la que está nuestro castillo
se precipita con sus duchas sobre la tierra que ambos pisamos. Esa tierra real,
seca e innegable,
de la que somos esclavos y habitantes.
Y siendo concreta no es eso lo que me parte en dos;
la traba es que no entiendo porque si llueve,
y empiezan a brotar raíces a unas posibles enredaderas, que se entrelazaran para homologar una escalinata que se abre camino y nos invita a alzarnos del suelo, lejos de las mentes uniformes que... francamente, no entienden nada de nuestra fortaleza vaporosa... a ti,
a ti te entran los vértigos.
(Empiezo a entender estos dolores de cabeza, por está lluvia en el cuarto,
por estos chispazos que me suministran las esféricas fuentes lumínicas,
que alumbrar,
alumbran,
pero interiormente, poco,
la verdad.)
por estos chispazos que me suministran las esféricas fuentes lumínicas,
que alumbrar,
alumbran,
pero interiormente, poco,
la verdad.)


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